Centurión pide el cambio, tras desgarrarse a los 10 minutos del superclasico. Foto: archivo.
Guillermo Barros Schelotto ya le había advertido públicamente a Ricardo Centurión que "se es jugador de Boca las 24 horas". Ayer, el entrenador volvió a referirse a la conducta personal del habilidoso futbolista y lo hizo sin rodeos: "Nos debemos una charla más profunda. Estoy en contra de cualquier situación de violencia". La categórica mención se anclaba en la denuncia que Melisa Tozzi realizo por lesiones y amenazas. La ex novia del número 10 de Boca también presentó el martes el pedido de un botón antipanico en la comisaria de la mujer y la familia de Quilmes al asegurar que continua acechándola.
Cuando a Boca le queda poco más de un mes para decidir si compra o no su pase, el jugador atraviesa un periodo de recuperación por una nueva lesión (desgarro en el isquiotibial derecho) y otra vez está imputado ante la Justicia. La denuncia anterior, asentada en septiembre del año pasado, fue por huir con su auto de alta gama luego de un choque de madrugada en Avellaneda, horas después de que el equipo había regresado de un en Chaco. Los 6.300.000 dolares que la institución de la Ribera debe abonarle al San Pablo, de Brasil, para retenerlo son un monto importante; pero la duda es si desembolsar esos billetes implica una apuesta de alto riesgo o constituye una inversión que capitalice al plantel.
Los hechos policiales, la viralización en redes sociales de fotos intimas y de un vídeo en el que forcejeaba con sus compañeros en un hotel de Mar del Plata durante la temporada configuran un perfil conflictivo que el ex Racing ya arrastraba antes de desembarcar en Boca. A ese combo, este año se agregaron una cadena de lesiones: primero una luxación de hombro, luego un esguince de rodilla y ahora una ruptura fibrilar.
Los mellizos lo protegieron y cobijaron, lograron que la dirigencia no le impusiera sanciones internas y hasta flexibilizaron sus firmes pautas de conducta. El desequilibro y habilidad que aporta no solo representan una debilidad para el cuerpo técnico de Boca, sino incluso para el propio Jorge Sampaoli de haber estado en condiciones físicas, lo hubiese convocada para la gira por Australia y Singapur que marcará su estrenó como director técnico de la selección argentina.
Mientras se recuperaba del esguince de rodilla izquierda, Centurión había marcado el apaciguamiento de su carácter. "Guillermo está muy contento conmigo por cómo trabajo y por mi conducta. Crecí y madure en mi profesionalismo a partir de lo que me propuse; entendí el lugar que ocupo. Aprendí a tener respeto por mis compañeros y el cuerpo técnico y trate de mejorar algunas cosas puertas adentro". Una de las condiciones que Boca le había impuesto al jugador estaba vinculada a reforzar el vinculo con Mara Villoslada, coordinadora del área de psicología dentro de los departamentos de fútbol profesional y amateur.
Refugiado en su tarea, Centurión trabaja para recuperarse de la ruptura fibrilar que sufrió en el superclasico con la ilusión de llegar al partido contra Independiente. En el cuerpo técnico consideran que no es sencillo que llegue al partido contra los Rojos y no quieren repetir de la experiencia de apresurar el regreso. La compensación natural del cuerpo al cargar más algunos tejidos para resguardar otros afectados, pudo haber sido la consecuencia del desgarro tras reaparecer en tiempos menores a los planificados luego de su entorsis de rodilla.
La decisión final sobre la continuidad o no de Centurión es exclusiva de Daniel Angelici. Como en cada determinación de peso, la del presidente es la única palabra vinculante. Los Barros Schelotto y el resto de la comisión directiva se mantienen al margen. La puerta de salida es un obstáculo que a Centurión le costará mucho gambetear.
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