martes, 2 de mayo de 2017

Fue un hasta luego

Ayer se cumplieron diez años de la despedida de Guillermo como jugador de Boca. Una Bombonera de pie lo ovacionó y hoy seguro lo recibirá igual...
Fue el 29/4/2007 antes de un clásico contra Racing.
De civil, como no le hubiera gustado, pero empapado de cariño, de reconocimiento y de emoción. En paz y sonriendo, dejando que el eco de la enorme ovación de la gente le ponga música al momento. Con el respeto y la admiración de compañeros y rivales, rodeado de sus hermanos, sus padres, su esposa y sus hijos. Como se van los grandes.
Ayer se cumplieron diez años (¿diez ya?) de la despedida de Guillermo Barros Schelotto de Boca. Hacia rato que jugaba muy poco y, como lo diría después, no quería que su apellido le complicara la vida a Miguel Angel Russo, el entrenador. Por eso deicidio aceptar la oferta del Columbus Crew, de la MLS. Tampoco quería que su última imagen fuera la de su último partido, paradójicamente contra River, en el que apenas jugo cinco minutos. Por eso fue ese domingo a la Bombonera, antes de un clásico con Racing. "Se que no me van a olvidar y yo no los voy a olvidar a ustedes", dijo, intentando gambetear su emoción. El "Guilleeee, Guilleee" lo interrumpió en cada frase. Se fue igual que como vino, sin hacer ruido. El lió, siempre, lo hizo en el medio. En sus 300 partidos con la camiseta de Boca, en sus 86 goles, en los tantos pases gol para Palermo, en los 16 títulos que ganó. Y volvió con ese cariño intacto que que hoy lo acompaña al costado de la cancha.          

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